Este sitio utiliza únicamente cookies técnicas necesarias para su funcionamiento. No usamos cookies analíticas ni publicitarias. Más info en nuestra Política de Privacidad.
Recuperamos el volumen perdido del tercio medio y los pómulos con grasa propia. Un rostro más joven y natural. De forma permanente.
El lipofilling facial extrae grasa del propio paciente y la transfiere estratégicamente al rostro para restaurar el volumen perdido con el envejecimiento.
La zona principal de tratamiento es el tercio medio y los pómulos. Al recuperar su proyección, los rasgos se elevan y los surcos se suavizan de forma natural, sin tocarlos directamente.
No es un relleno superficial: es una corrección estructural en profundidad.
Sin implantes ni materiales sintéticos. Cero riesgo de rechazo o reacción alérgica.
La grasa integrada permanece de por vida. Sin mantenimientos periódicos.
Se mejora la zona donante y se rejuvenece el rostro en una sola intervención.
Las células madre estimulan el colágeno, mejorando textura y luminosidad.
Al integrarse como tejido propio, el resultado es orgánico y armónico.
Puede realizarse junto a blefaroplastia o medicina estética para un resultado integral.
"El Doctor Jiménez es un profesional y su equipo de 10. Sin bajar la hinchazón ya se ve cambio, sin duda la mejor elección."
"Entendió a la perfección mis necesidades. Ha superado mis expectativas. Destacar la profesionalidad de todo el equipo."
"Me realicé una blefaroplastia completa y ha sido todo un éxito. Estoy muy satisfecho y lo recomiendo encarecidamente."
"Me operé en diciembre y no puedo estar más contenta. Desde el primer día ya notas los resultados. Lo volvería a elegir."
Analizamos su caso de forma personalizada y sin compromiso.
En qué consiste, qué zonas trata, cómo se realiza y qué puede esperar.
El lipofilling facial extrae grasa del propio paciente mediante liposucción suave, la purifica en quirófano mediante decantación suave (protocolo de Coleman, sin centrifugado) y la reinyecta de forma estratégica en el rostro.
El resultado es un rejuvenecimiento tridimensional con efecto lifting de todo el tercio medio y superior: se eleva la mirada, se recupera el volumen perdido y mejora la calidad de la piel gracias a los factores de crecimiento y células madre del tejido graso.
Local con sedación suave. Ambulatorio: regresa a casa el mismo día.
Entre 1 y 2 horas según zonas y volumen necesario.
Presentable a los 7 días si no hay cirugía asociada: solo cánula, sin incisiones ni puntos de sutura.
A partir de los 3–6 meses. La grasa integrada es permanente.
Recuperar su proyección eleva toda la cara, estrecha la ojera y disminuye el surco nasogeniano sin tocarlo directamente.
Rellena la ojera desde la profundidad, con resultados más naturales que los fillers superficiales.
El hundimiento temporal es un signo frecuente e infradiagnosticado del envejecimiento.
La infiltración en la cola de la ceja y la región temporal eleva y sostiene el tercio superior: la mirada se abre sin cirugía de estiramiento.
Relleno del párpado superior vaciado y del surco orbitario profundo, y corrección del ojo hundido: postraumático, tras cirugía orbitaria o en portadores de prótesis ocular.
La grasa emulsionada (nanofat), rica en células regenerativas, se infiltra superficialmente para mejorar textura, luminosidad y arrugas finas, y para tratar cicatrices de acné o quirúrgicas.
Proyección y definición del perfil facial inferior.
Análisis morfológico completo y diseño personalizado. Primera consulta siempre gratuita.
Liposucción mínimamente invasiva de la zona donante bajo anestesia local.
Decantación suave, sin centrifugar, para evitar la rotura de los adipocitos y maximizar la supervivencia celular.
Inyección microgota a microgota en múltiples planos con microcánulas romas.
Revisiones con el Dr. Jiménez Ortiz. Asistencia telefónica de urgencia 24h.
Una técnica de cirugía periocular orientada a restaurar los volúmenes perdidos alrededor de los ojos —párpado superior, párpado inferior y surco orbitomalar— mediante tejido adiposo del propio paciente, tratado por un cirujano oculoplástico.
El envejecimiento de la zona de los ojos no es un fenómeno único: produce, a la vez, cambios cutáneos, cambios musculares, cambios en los ligamentos de sujeción, remodelación del hueso orbitario y redistribución (con pérdida) de la grasa periocular. Una blefaroplastia exclusivamente resectiva —que solo retira piel y grasa— puede ser insuficiente, o incluso contraproducente, en pacientes donde el componente principal es la pérdida de volumen.
Se extrae una pequeña cantidad de grasa autóloga de una zona donante mediante liposucción suave.
La grasa se decanta suavemente (sin centrifugar) para preservar los adipocitos y la fracción celular.
Se infiltra en microdepósitos, en las áreas seleccionadas del contorno periocular, mediante microcánula.
El lipofilling no funciona como un simple relleno. La grasa transferida se comporta como un injerto de tejido vivo: al implantarse, no tiene vascularización propia y necesita integrarse con el tejido receptor para sobrevivir.
En lugar de concentrar grandes cantidades de grasa en un único punto, el injerto se distribuye en pequeños depósitos, en distintos planos y trayectorias cuando la anatomía lo permite. Esto aumenta la superficie de contacto entre el tejido graso y el tejido receptor vascularizado, que es lo que determina la supervivencia inicial.
El modelo histológico de referencia (Eto et al., 2012) describe tres zonas dentro de un depósito de grasa: una zona periférica de supervivencia (en contacto directo con el tejido receptor), una zona intermedia regenerativa (donde los adipocitos mueren pero las células progenitoras sobreviven y regeneran tejido nuevo) y una zona central necrótica cuando el depósito es demasiado grande para recibir oxígeno por difusión.
Esquema conceptual simplificado del proceso de integración de un microinjerto graso. No representa una escala temporal exacta.
Una parte del volumen transferido puede reabsorberse durante los primeros meses. El volumen definitivo depende de varios factores, no solo de la técnica quirúrgica:
Edema y posibles hematomas. El volumen visible es mayor que el que quedará de forma definitiva.
El volumen aparente disminuye progresivamente. No equivale todavía al resultado final.
Fase principal de neovascularización y remodelación del injerto.
El resultado ya es mucho más fiable, aunque puede seguir afinándose.
Puede continuar una remodelación biológica fina hasta aproximadamente los 12 meses.
Los tiempos son aproximados y varían según el procedimiento y cada paciente.
Indicado en sulcus superior profundo, aspecto esqueletizado del párpado, pérdida de plenitud relacionada con la edad, secuelas de blefaroplastias previas demasiado resectivas, o asimetrías de volumen entre ambos ojos.
La ojera puede tener causas muy distintas: pigmentación de la piel, piel fina, una bolsa de grasa herniada, hundimiento óseo o de tejidos blandos, o una combinación de varias. El lipofilling solo tiene sentido cuando existe un componente real de pérdida de volumen.
Lipofilling y blefaroplastia no son excluyentes: pueden combinarse en el mismo acto quirúrgico. La cirugía periocular moderna no consiste solo en resecar; en pacientes seleccionados implica también reposicionar tejido y restaurar volumen.
Mantiene tejido adiposo estructural: conserva adipocitos y aporta volumen real. Su objetivo principal es la restauración tridimensional. Aplicaciones perioculares potenciales: párpado superior esqueletizado, surco orbitomalar, transición párpado–mejilla, región temporal y determinadas secuelas de cirugía previa.
Tejido adiposo sometido a un procesamiento mecánico mayor, que destruye gran parte de los adipocitos maduros. Su capacidad volumizadora es mínima; el interés es principalmente estromal y celular, en investigación para calidad tisular y cicatrices. La evidencia clínica sobre sus efectos regenerativos es prometedora pero todavía heterogénea.
| Microfat | Nanofat | |
|---|---|---|
| Objetivo | Volumen | Calidad tisular |
| Adipocitos | Conservados | Mayoritariamente alterados |
| Efecto volumen | Sí | Mínimo |
| Uso principal | Restauración | Remodelación tisular |
Párpado superior vaciado por exceso de resección grasa previa, irregularidades, asimetrías, hundimiento o esqueletización postoperatoria son motivos frecuentes de consulta secundaria. Los casos revisionales requieren una evaluación especialmente cuidadosa: la anatomía puede estar modificada por cirugía previa, fibrosis y cicatrices, lo que hace el resultado menos predecible.
La grasa que consigue integrarse puede comportarse como tejido adiposo propio del paciente, y ser potencialmente duradera. Puede, no obstante, cambiar con el tiempo por la edad, cambios de peso, el metabolismo o modificaciones anatómicas posteriores — igual que el resto del tejido graso del cuerpo.
La elección depende de la anatomía, la indicación, los antecedentes y los objetivos de cada paciente. Ninguna de las dos opciones es universalmente superior.
Edema, hematoma, asimetría, irregularidad de contorno, sobrecorrección o infracorrección, reabsorción mayor de la esperada, nódulos o quistes grasos, y la posible necesidad de un retoque.
Como ocurre con otros procedimientos de inyección facial, la literatura médica describe complicaciones vasculares muy infrecuentes pero potencialmente graves (incluida la pérdida de visión) asociadas a la inyección de grasa o de otros materiales en la región periocular y facial.
El margen de seguridad depende directamente de: conocimiento anatómico detallado de la región periocular, selección cuidadosa del plano de inyección, selección adecuada del paciente, y experiencia específica en cirugía periocular — no solo en medicina estética general.
Se obtiene mediante liposucción suave de una zona donante del propio paciente (habitualmente abdomen o flancos), bajo anestesia local. La cantidad necesaria para la región periocular es pequeña.
No hay una cifra fija: en estudios de grasa facial la retención media publicada ronda el 47%, con un rango del 26 al 83% según la técnica y el método de medición. Depende de la vascularización del receptor, la cantidad transferida y la biología de cada paciente.
Es infrecuente, pero existe variabilidad individual. Una parte del volumen se reabsorbe de forma esperada durante los primeros meses; en pacientes seleccionados puede ser necesaria una segunda sesión.
El resultado inicial no es definitivo por la inflamación. Es mucho más representativo a partir de los 3–6 meses, y puede existir remodelación biológica fina hasta aproximadamente los 12 meses.
Sí, es una combinación frecuente en cirugía periocular moderna. La estrategia concreta (qué zona operar, qué zona rellenar) se define tras la valoración de cada caso.
Ninguno de los dos es universalmente superior. El ácido hialurónico es reversible y de resultado más inmediato; el lipofilling usa tejido propio y es potencialmente más duradero. La elección depende de la anatomía y el objetivo de cada paciente.
No. Solo tiene sentido cuando existe un componente real de pérdida de volumen. Ojeras por pigmentación, piel fina o bolsas herniadas pueden requerir otros tratamientos, o una combinación de ellos.
El microfat conserva los adipocitos y aporta volumen real; se usa para restauración estructural. El nanofat está sometido a mayor procesamiento mecánico, aporta muy poco volumen y su interés es principalmente celular/estromal, con evidencia clínica todavía heterogénea.
Sí, en determinados pacientes, especialmente si la reabsorción fue mayor de lo esperado. No se considera un fracaso de la técnica, sino una posibilidad prevista dentro del proceso.
La grasa que se integra puede comportarse como tejido propio del paciente y ser potencialmente duradera, pero puede modificarse con el tiempo por la edad, el peso o el metabolismo — como el resto de la grasa corporal.
En determinados casos de párpado esqueletizado o hundido tras una cirugía previa, el lipofilling puede mejorar el aspecto. Al tratarse de cirugía revisional, la anatomía modificada hace el resultado menos predecible, y se valora de forma individual.
Los más frecuentes son edema, hematoma, asimetría o irregularidad, generalmente leves y transitorios. La literatura médica describe también complicaciones vasculares graves, extraordinariamente infrecuentes, asociadas a la inyección facial. La experiencia en cirugía periocular reduce este riesgo.
El contenido de esta página se apoya en la literatura científica publicada sobre transferencia de grasa autóloga. Estas son algunas de las referencias más relevantes:
Eto H, Kato H, Suga H, et al. "The Fate of Adipocytes after Nonvascularized Fat Grafting." Plast Reconstr Surg. 2012;129(5):1081–1092. PubMed 22261562
Tonnard P, Verpaele A, Peeters G, et al. "Nanofat Grafting: Basic Research and Clinical Applications." Plast Reconstr Surg. 2013;132(4):1017–1026.
Shih L, et al. "The Science of Fat Grafting." Semin Plast Surg. 2020;34(1):5–10.
Revisión sistemática y metaanálisis. "Volume Retention After Facial Fat Grafting and Relevant Factors." Aesthetic Plast Surg. 2021;45(2):506–520. PubMed 31940073
Yang F, et al. "Efficacy, Safety and Complications of Autologous Fat Grafting to the Eyelids and Periorbital Area: A Systematic Review and Meta-Analysis." PLoS One. 2021;16(4):e0248505. PMC8016360
Khouri RK, Rigotti G, Cardoso E, et al. "Megavolume Autologous Fat Transfer: Part I. Theory and Principles." Plast Reconstr Surg. 2014;133(3):550–557.
Lazzeri D, Agostini T, Figus M, et al. "Blindness Following Cosmetic Injections of the Face." Plast Reconstr Surg. 2012;129(4):995–1012. PubMed 22456369
«Tengo bolsas» es una de las consultas más frecuentes, pero agrupa causas muy distintas. El tratamiento correcto depende de cuál sea la causa real — no todas las bolsas se tratan igual, y no todas requieren cirugía.
Es la causa más clásica: con la edad, el tabique que retiene la grasa periorbitaria se debilita y la grasa protruye hacia delante, formando un abultamiento visible bajo el párpado inferior. Suele corregirse con blefaroplastia inferior (retirando o reposicionando la grasa), no con lipofilling.
Cuando el pómulo o el surco orbitomalar pierden volumen, la bolsa —aunque no haya crecido— se hace más visible por contraste. Aquí el lipofilling puede ayudar, no rellenando la bolsa, sino suavizando la transición alrededor de ella.
La piel del párpado inferior es una de las más finas del cuerpo. Con la edad puede perder elasticidad y formar pliegues que se confunden con bolsas de grasa. El abordaje aquí es distinto: tratamiento de la calidad de la piel, o resección cutánea si hay exceso relevante.
Un tono oscuro bajo el ojo no es un problema de volumen: puede deberse a la piel fina que deja ver los vasos subyacentes, a depósitos de pigmento o a la sombra que proyecta un surco. El lipofilling no corrige la pigmentación en sí.
La inflamación matutina por retención de líquidos —frecuente por la genética, el sueño o el consumo de sal— no es un problema estructural. Suele mejorar a lo largo del día y no requiere tratamiento quirúrgico.
«Se me caen los párpados» describe, en la consulta, dos situaciones anatómicamente distintas — y que se tratan de forma diferente. Distinguirlas es el primer paso de cualquier valoración.
Es lo más frecuente: la piel del párpado superior pierde tersura con la edad y cae sobre el pliegue, a veces hasta interferir con la visión periférica. El párpado en sí funciona con normalidad — el problema es la piel sobrante. Se corrige con blefaroplastia superior.
Es distinta: el borde del párpado cubre más ojo de lo normal porque el músculo elevador —el que sostiene el párpado— no funciona con la fuerza habitual, no porque sobre piel. Los cirujanos oculoplásticos la diferencian de la dermatochalasis mediante una exploración específica del párpado, no solo visual. Su corrección requiere una técnica distinta a la blefaroplastia estándar.
Ambos problemas pueden coexistir en el mismo paciente, y la pérdida de volumen periocular —tratable con lipofilling— puede acentuar visualmente el aspecto de caída sin ser su causa. Por eso la valoración debe considerar piel, músculo y volumen por separado antes de decidir qué corregir.
«Blefaroplastia» no describe una sola técnica. El abordaje correcto depende de si el problema principal es exceso de piel, grasa herniada o pérdida de volumen — y en la práctica pueden combinarse.
Retira el exceso de piel del párpado superior —y, si es necesario, reposiciona o retira grasa localizada— para abrir la mirada y, en casos con afectación funcional, mejorar el campo visual periférico.
Aborda la grasa herniada y/o el exceso de piel del párpado inferior. Según el caso, puede reposicionarse la grasa (en lugar de retirarla) para rellenar el surco orbitomalar desde dentro, evitando un aspecto hundido tras la cirugía.
Cuando el problema principal no es el exceso de piel o grasa, sino la pérdida de volumen —párpado esqueletizado, sien hundida, transición párpado-mejilla marcada—, puede optarse por un enfoque no resectivo: restaurar volumen con lipofilling en lugar de retirar tejido. Este enfoque se conoce, en ocasiones, como blefaroplastia volumétrica, y es el eje central de esta consulta en los casos donde está indicada.
La blefaroplastia y el lipofilling no son excluyentes ni compiten entre sí: resuelven problemas distintos —piel y grasa herniada frente a pérdida de volumen— y en pacientes seleccionados se combinan en el mismo acto quirúrgico.
Especialista en Oftalmología y Cirugía Oculoplástica. Residencia MIR en el Hospital Universitario de La Princesa, formación avanzada en el Hospital de Stanford (Byers Eye Institute, California), en Beverly Hills junto al Dr. Jalalabadi y en el Hospital Universitario La Paz de Madrid.
Durante los últimos 7 años ha desarrollado un protocolo propio de lipofilling que cuida al detalle todo el proceso —extracción, decantación y filtrado— y que nunca varía: resultados predecibles, consistentes y duraderos. Más de 3.000 procedimientos de rejuvenecimiento realizados.
La primera consulta es gratuita y sin compromiso.
No todos los perfiles son iguales. Descubra si es un buen candidato.
El lipofilling obtiene los mejores resultados en personas con pérdida de volumen facial por envejecimiento que buscan una solución natural, duradera y sin materiales sintéticos.
No son técnicas excluyentes. Cada una tiene sus indicaciones. En muchos casos la mejor solución es combinarlas.
No compiten: tratan problemas distintos. El lipofilling recupera el volumen perdido y eleva el rostro con efecto lifting; el lifting quirúrgico corrige la flacidez y el exceso de piel.
La intervención se realiza bajo anestesia. El postoperatorio es manejable con analgesia habitual, leve los primeros 2–3 días.
Generalmente entre 50 y 100 cc. La mayoría de los pacientes, incluso los más delgados, disponen de reservas adecuadas. Se evalúa en consulta.
A los 7 días si el lipofilling no lleva cirugía asociada: se realiza solo con cánula, sin incisiones ni puntos de sutura. Si se combina con blefaroplastia u otra cirugía, la recuperación la marca esa intervención (10–14 días).
Sí, aunque la inflamación inicial distorsiona el volumen real. El resultado definitivo se aprecia a partir de los 3–6 meses.
Sí, es una combinación muy frecuente y complementaria. El Dr. Jiménez Ortiz evaluará la mejor opción en consulta.
No es un lifting quirúrgico (que tensa la piel), pero produce un efecto lifting: al restaurar el volumen de pómulos, sienes y tercio medio, el rostro se eleva y la mirada se abre de forma natural, sin cicatrices. Si el problema es pérdida de volumen, el lipofilling suele ser la mejor opción; con mucha flacidez de piel se valora un lifting o combinar ambos.
Depende de la causa. Si son grasa herniada, habitualmente se corrigen con blefaroplastia inferior. Si el problema es pérdida de volumen alrededor, puede ayudar el lipofilling. Si es piel o pigmentación, el abordaje es distinto. Por eso el diagnóstico es el primer paso, no el tratamiento.
No directamente. El lipofilling no elimina la grasa herniada — para eso se necesita blefaroplastia. Lo que el lipofilling puede hacer es rellenar el área alrededor de la bolsa para suavizar la transición y mejorar el aspecto global, cuando existe también pérdida de volumen.
El exceso de piel (dermatochalasis) es un problema de la piel del párpado, que cae por la edad; el párpado en sí abre con normalidad. La ptosis palpebral es un problema del músculo que sostiene el párpado, que hace que este cubra más ojo de lo normal, con piel excedente o sin ella. Requieren valoración y, a menudo, técnicas quirúrgicas distintas.
No es algo que pueda determinarse solo mirándose al espejo: requiere una exploración palpebral específica. En la consulta se evalúa la posición del párpado respecto a la pupila y la función del músculo elevador, además del exceso de piel, para diferenciar ambos cuadros — que a menudo coexisten.
Es la cirugía que corrige el exceso de piel y/o la grasa herniada de los párpados superior e inferior. Puede realizarse en un párpado, en los dos, o combinada con lipofilling cuando además existe pérdida de volumen.
Depende de dónde esté el problema: exceso de piel arriba, grasa herniada o piel abajo, o ambos. Se determina con una exploración en consulta; no todos los pacientes necesitan operar los dos párpados.
Es un enfoque de rejuvenecimiento palpebral basado en restaurar volumen con grasa propia (lipofilling), en lugar de retirar piel o grasa como en la blefaroplastia clásica. Tiene sentido en pacientes donde el componente principal es la pérdida de volumen, no el exceso de tejido; se valora en consulta cuál es el enfoque adecuado para cada caso.
El lipofilling en la cola de la ceja y la sien puede producir una elevación visual de la mirada al restaurar el volumen perdido en esa zona, sin cirugía ni cicatrices. No es un lifting quirúrgico de ceja (que reposiciona físicamente el tejido mediante incisiones) y no lo sustituye en casos de flacidez marcada — es una opción distinta, útil cuando el problema principal es la pérdida de volumen.
¿Cuánto dura? ¿Qué porcentaje de grasa sobrevive? Respuestas honestas.
La gran ventaja frente al ácido hialurónico es que la grasa que logra integrarse permanece de por vida, envejeciendo de forma natural con el paciente.
El proceso requiere que la grasa inyectada se vascularice. No toda lo consigue, y la técnica está diseñada para maximizar este porcentaje.
En estudios de grasa facial, la retención media publicada se sitúa en torno al 47% (rango 26–83% según la técnica y el método de medición). La variabilidad entre pacientes es considerable.
Sí. Técnica Coleman, múltiples planos de inyección y no fumar maximizan el resultado.
Inflamación y hematomas esperados. El volumen visible es mayor que el resultado final.
Sin cirugía asociada, el resultado ya es presentable: solo se emplea cánula, sin incisiones ni puntos. La mayoría retoma su vida social.
El volumen disminuye a medida que la grasa no integrada se reabsorbe. Es normal y esperado.
La grasa integrada queda estable. Resultado definitivo visible. Mejora cutánea evidente.
La grasa integrada permanece de por vida. Sin mantenimientos periódicos.
En algunos casos puede ser recomendable una segunda sesión, especialmente si la tasa de reabsorción fue mayor de lo esperado o si el paciente fumaba activamente.
Siempre se espera a que el resultado se estabilice —mínimo 6 meses— antes de valorar una segunda intervención.
Es una media de estudios científicos con rango 26–83%, no una cifra fija: la retención real depende de la zona, la técnica, la cantidad injertada y la biología de cada paciente.
Programas impartidos por el Dr. Antonio Jiménez Ortiz en Madrid: cursos de observación en quirófano y cursos hands-on con pacientes reales.
El Instituto de Cirugía Oculofacial ofrece formación práctica en lipofilling facial para médicos que desean incorporar esta técnica a su consulta. Toda la docencia se realiza sobre cirugía real, en quirófano acreditado y con grupos reducidos.
El programa cubre el proceso completo según el protocolo de Coleman: selección del paciente, diseño del plan, extracción, procesado e infiltración por zonas, además del manejo de complicaciones y el seguimiento.
Grupos reducidos de 2 a 4 médicos por edición.
Madrid · Quirófano acreditado del Instituto.
Español e inglés.
Ediciones periódicas. Consulte las próximas fechas disponibles.
Que deseen perfeccionar la transferencia grasa facial y su planificación estética.
Interesados en el tratamiento del surco de la ojera y la región periocular.
Que quieran ampliar su cartera con rejuvenecimiento facial quirúrgico mínimamente invasivo.
Especialmente los dedicados a rinoplastia y cirugía facial, que quieran incorporar el relleno con grasa propia.
Con práctica en infiltraciones que buscan dar el paso al volumen definitivo con grasa propia.
Asista en directo a cirugías de lipofilling facial realizadas por el Dr. Jiménez Ortiz, con explicación paso a paso de cada decisión técnica.
Realice la técnica de principio a fin sobre paciente real, bajo la supervisión directa del Dr. Jiménez Ortiz y con casos preseleccionados por el Instituto.
Compartimentos grasos, zonas de riesgo y prevención de complicaciones vasculares.
Análisis morfológico, fotografía, indicaciones y límites de la técnica.
Zonas donantes, infiltración tumescente y liposucción atraumática.
Decantación atraumática —sin centrifugar, para no romper adipocitos—, preparación del injerto y obtención de microfat y nanofat.
Pómulo, transición párpado–mejilla, sien, mentón y línea mandibular. Planos, cánulas y volúmenes.
Prevención y manejo de complicaciones. Discusión de casos y protocolo postoperatorio.
Especialista en Oftalmología y Cirugía Oculoplástica. Residencia MIR en el Hospital Universitario de La Princesa y formación en Stanford (Byers Eye Institute), Beverly Hills (Dr. Jalalabadi) y el Hospital Universitario La Paz. Más de 3.000 procedimientos de rejuvenecimiento realizados.
Creador de un protocolo propio de lipofilling, perfeccionado durante 7 años y que nunca varía, para lograr resultados consistentes. Director del Instituto de Cirugía Oculofacial de Madrid, docente de la Universidad Autónoma y ponente internacional en congresos y cursos.
Formación basada en un protocolo propio perfeccionado durante 7 años y en la evidencia publicada sobre transferencia de grasa facial.
Primera consulta siempre gratuita y sin compromiso. Le atendemos personalmente.